Las paradojas de la democracia en Estados Unidos: elecciones presidenciales del 8 noviembre de 2016

image_pdfimage_print

graficaLas paradojas de la democracia en Estados Unidos: elecciones presidenciales del 8 noviembre de 2016

Como cada 4 años, en Estados Unidos se da el proceso electoral para renovar la presidencia. A diferencia de México donde el ejecutivo federal se elige de forma directa, secreta y universal, en aquel país existe un sistema electoral indirecto, el ciudadano vota por un representante que integrará el colegio electoral. Esto permite que un candidato gane la presidencia aun cuando no haya obtenido la mayoría de votos.

La inequidad y la confianza como principios

El próximo 8 de noviembre se llevarán a cabo las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Quizá, éstos sean los comicios más comentados de la historia de aquel país y del mundo, ya que la competencia entre los dos partidos mayoritarios como lo son los Demócratas y Republicanos –Hillary Clinton y Donald Trump respectivamente– han marcado diferencias sustanciales en los temas de política económica, relaciones exteriores y la continuidad de los programas sociales.

Sin embargo, no sólo se han puesto a discusión los temas de los candidatos. También lo ha hecho el sistema electoral norteamericano ya que su complejidad ha establecido un sistema de elecciones indirecto; es decir, que difiere de la mayoría de los sistemas políticos en el mundo, ya que el ciudadano no elige de forma directa, secreta y universal a su presidente, si no que el ciudadano elige a un representante que votará por él en el “Colegio electoral”, lo que genera una terrible desproporción en la representatividad de los votos ciudadanos.

La paradoja es que a pesar de que no responde a los criterios de los sistemas democráticos representativos óptimos, dado que no contempla los principios de equidad, o sea – un ciudadano un voto- todos con el mismo peso, y de representación plurinominal que incluya a las minorías, el sistema norteamericano goza de enorme legitimidad sustentado en dos opciones políticas, finalmente muy similares entre si: la republicana y la demócrata. Las opciones de extrema derecha o de izquierda generalmente han sido descartadas.

La gran novedad de las elecciones en curso está, por un lado, en la polarización hacia la derecha, provocada por Donald Trump; y por el otro el relativo éxito de un candidato socialdemócrata, Bernie Sanders a la izquierda del partido Demócrata, que finalmente acabó por sumarse a la campaña de centro conservadora de Hillary Clinton. Esta situación ha llevado en 2016 a una polarización ideológica más fuerte que en elecciones anteriores, al extremo de poner en tela de juicio la legitimidad del sistema democrático.

El candidato republicano, que es un “outsider” ha logrado movilizar a sectores importantes de ciudadanos norteamericanos, que han sido afectados por las crisis económicas recientes, quedando marginados de los beneficios del sistema y que comparten una ideología muy conservadora, racista y xenófoba. Aún contra la opinión de su propio partido, Trump ha llegado al extremo de cuestionar la legitimidad del proceso electoral en curso, lo que tendrá consecuencias inesperadas en todo el sistema electoral norteamericano.

¿Qué es eso de “Colegio Electoral” y el “voto indirecto”?

A su vez, los representantes conformarán un Colegio Electoral encargado de emitir su voto por estado. Una vez más, el sistema electoral marca particularidades pues cada estado “vale distinto”. No es lo mismo California, Texas, Florida o Nueva York, que Idaho, Hawaii o Montana.

Los electores son conformados por dos senadores, por lo menos y un miembro de la cámara de representantes por distrito. De esta manera, los estados con más congresistas tienen un mayor peso o representatividad en el Colegio Electoral (Cortés, 2016: 4). De un total de 538 electores, 100 son senadores y tres representan a la capital, el Distrito de Columbia[1].

Cuadro 1. Conformación del Colegio Electoral

colegio-electoral-07-11-16

Fuente: elaboración propia con datos de https://www.whitehouse.gov/1600/elections-and-voting

A continuación, te mostramos el número de “compromisarios” por estado:

[1] El Distrito de Columbia, al no ser un estado, carece de representantes en las cámaras. Por ello, se le dio la posibilidad de contar con tres electores en las elecciones presidenciales.

Mapa 1. Tendencias electorales por estado para las elecciones 2016

2

Fuente: latinospost.com

Como observamos, cada estado tiene un peso distinto, por lo cual los candidatos suelen realizar actos de campaña diferenciados dado el interés por “ganar” los estados. A éstos estados se les llama estados “péndulo”, pues es en ellos donde se puede definir la elección, dejando a estados pequeños sin interés, aporte o visitas constante de los candidatos.

Para Sandy, el propio sistema dominado por el Colegio Electoral favorece a unos candidatos mientras desfavorece a otros. Aunado a lo anterior, el sistema de financiamiento privado puede definir también la elección pues usualmente gana quien mayor cantidad de dinero puede recaudar (Sandy, 2007).

Por último, dentro de este apartado, es necesario resaltar que las votaciones de los colegios electorales comienzan en la costa este de Estados Unidos y terminan en Hawaii. Por ello, es posible un cambio de rumbo durante la propia elección pues los electores que aún no han emitido su voto pueden ser influidos dependiendo de cómo se lleve la elección en estados donde ya se ha cerrado el proceso generando una incertidumbre democrática (Dahl, 2001).

270, el número mágico y take-it-all

De los 538, los candidatos que logren obtener 270 votos electorales vencerán en la contienda por la presidencia de los Estados Unidos. Lo anterior significa que, en primer lugar, cada estado “vale” distinto. Es decir, que estados como California, Nueva York, Florida y Texas son valorados por su pedo electoral más que por la población que allí se asienta. En cuanto a densidad poblacional, un voto ciudadano valdrá mucho menos en California, por ejemplo, que en New Hamspshire. Finalmente, el voto cuanta en base a los “compromisarios” determinados para cada estado.

En segundo lugar, dentro de los estados existe la política del take-it-all (Sandy, 2007). Esto quiere decir que, si un candidato obtuvo el 60% de los votos populares en un estado, inmediatamente se “llevará” todo el estado, lo cual deja al voto de la mayoría la decisión trascendental de elegir a un candidato por estado. Por ello, usualmente se considera a Estados Unidos como un sistema de mayoría simple donde los votos de la mayoría someten las votaciones minoritarias, dando paso a que los votos de las minorías se pierdan y simplemente no cuenten.

…de acuerdo al sistema del Colegio Electoral, el voto popular para Presidente no tiene fuerza decisiva. En consecuencia, cabe la posibilidad de que los votos electorales concedidos de acuerdo con las elecciones estatales puedan producir un resultado diferente del obtenido a partir del voto popular en toda la nación. De hecho, en 17 elecciones presidenciales el ganador no obtuvo la mayoría de los sufragios en términos del voto popular (Oficina de Programas de Información Internacional).

Aunque no es ley, cada “elector” tiene el compromiso de depositar el voto correspondiente a la mayoría de su estado. Sin embargo, se han dado casos donde un “compromisario” puede votar por un candidato distinto al de la voluntad popular. De acuerdo a lo anterior, el caso más representativo se dio en el año 200 cuando George Bush ganó el Colegio Electoral más no obtuvo la mayoría de los votos populares. Por esta razón es por la que Estados Unidos cuenta con un informal sistema bipartidista. Si bien existen otros partidos –Libertario, Verde, Socialismo y Liberación, Partido Delta, entre otros– y candidatos independientes, éstos no sean tomados realmente en cuenta durante la elección, ya que son sometidos a los delegados de mayoría demócrata y republicana.

La doceava enmienda marca que, en caso de empate o de que ningún candidato obtenga la mayoría de votos electorales, la decisión de elegir al presidente pasa al Congreso.

En tanto, señalar que en Estados Unidos no existe la credencialización. Por el contrario, cualquier ciudadano puede votar. Esto lo hace registrándose en una plataforma elaborada por cada estado de la unión para hacerlo de manera determinada. Además, el voto puede ser emitido vía electrónica o presencial en un periodo de tiempo determinado. Es decir, que no hay una “jornada electiva” en una fecha específica, sino que se puede realizar en un rango de días establecidos por cada estado.

Por último, la votación es llevada a la cámara de representantes donde los votos son certificados y validados. Esto sucede el 4 de diciembre, por lo que es en esa fecha cuando se determina realmente al ganador.

Estados como Carolina del Norte, New Hampshire y Florida han mostrado un comportamiento llamado como “toss-up” cuya traducción no literal quiere decir que un estado se ha desmarcado de una elección clara y definida por alguno de los dos candidatos y puede considerarse como una “monera al aire”. Cabe señalar que éstos estados suman 48 votos electorales, por lo cual serán definitorios.

Hasta ahora, el Washington Post considera a Hillary como la candidata con mayores posibilidades de obtener el triunfo con 275 votos electorales, lo cual le daría una ventaja estrecha de sólo 5, sobre los 270 requeridos para ganar la elección. En tanto, el New York Times considera que Clinton encabeza la contienda con el 45.9% de las preferencias electorales sobre el 42.7% de Trump.

Estados como Carolina del Norte, New Hampshire y Florida han mostrado un comportamiento llamado como toss-up cuya traducción no literal quiere decir que un estado se ha desmarcado de una elección clara y definida por alguno de los dos candidatos y puede considerarse como una “monera al aire”. Cabe señalar que éstos estados suman 48 votos electorales, por lo cual serán definitorios.

Hasta ahora, los votos electorales van de la siguiente manera:

Gráfica 1. Votos electorales por candidato

grafica

Fuente: elaboración propia con datos del New York times y el Washington Post

Fuentes:

  • Cortés Macías, Omar. (2016). Sistema Electoral de Estados Unidos y México, pesos y contrapesos de los sistemas políticos. México: Cámara de Diputados-CESOP.
  • Chris Cilliza y Aaron Blake, 07/11/16, “Hillary Clinton has enough electoral votes to win the White House in final Fix map”, en Washington Post, News, en <http://wpo.st/l5ZC2> [última visita: 07/nov/2016].
  • Dahl, Robert. (2001). How Democratic is the American Constitution?, New Haven: Oxford University Press.
  • L. (1952). “The United States Presidential Election. Procedure and Prospects”, en The World Today, Vol. 8., No. 7. (Julio), pp. 278-287.
  • Maisel L. Sandy. (2007) American Political Parties and Elections. A very Short Introduction. USA: Oxford University Press.
  • National Archives and Records Administration, 2016, “Frequently Asked Questions”, en <https://www.archives.gov/federal-register/electoral-college/faq.html> [última visita: 05/nov/2016].
  • National Archives and Records Administration, 2016, “Distribution of Electoral Votes”, en <https://www.archives.gov/federal-register/electoral-college/allocation.html> [última visita: 05/nov/2016].
  • New York Times, 07/11/16, “Lastest Election Post”, en New York Times, <http://www.nytimes.com/interactive/2016/us/elections/polls.html> [última visita: 07/nov/2016].
  • Oficina de Programas de Información Internacional, Estados Unidos, elecciones en síntesis (cuadernillo), Departamento de Estado de Estados Unidos, Biblioteca Benjamín Franklin, Embajada de Estados Unidos, p. 21.
  • S/a, 6/nov/2012, “El voto popular no elige al presidente en EE.UU”, en BBC, Mundo, en <http://www.bbc.com/mundo/noticias/2012/11/121105_eeuu_elecciones_voto_colegio_electoral_usa2012_wbm> [última visita: 05/nov/2016].
  • White House, 2016, “Elections and Voting”, en <https://www.whitehouse.gov/1600/elections-and-voting> [última visita: 05/nov/2016].

[1] El Distrito de Columbia, al no ser un estado, carece de representantes en las cámaras. Por ello, se le dio la posibilidad de contar con tres electores en las elecciones presidenciales.