Experiencia de un sismo…de la expectativa a la realidad

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Fernanda Ramírez

“Al llegar ayudamos a bajar los polines, las palas y las cuerdas que llevaban los dueños de la camioneta y que serían donados al cuerpo de rescate…

Ciudad de México, 19 de septiembre de 2017. Posteriormente del sismo ocurrido el día 19 de septiembre a las 13:14 horas, me encontraba en el Colegio de México, ubicado en Picacho Ajusco en Tlalpan, bajé hacia los torniquetes de salida donde ya se estaba gran parte del alumnado, profesores y trabajadores; ahí fue que me encontré con mi compañera Brenda, quién había salido para ir a entregar algunos documentos, las dos nos saludamos y nos preguntamos cómo nos encontrábamos, posteriormente nos sentamos unos minutos en la jardinera del colegio para buscar a nuestros familiares con nuestros celulares respectivamente, tratamos de llamar pero no funcionaba la línea telefónica, era el Whats App el que nos mantenía con la posibilidad de tener noticias de nuestras familias, traté de llamar a mi madre pero nunca contesto (más tarde me enteraría de que en su casa, en el Estado de México, la luz se había ido) lo siguiente fue escribirle a mi hermana, pero no hubo respuesta.  Entonces, comenzaron a llegar los mensajes de WhatsApp del equipo de tlacuaches ENAH rugby club (Este día nos veríamos para entrenar): ¿Cómo están?, ¿dónde se encuentran? ¿Quiénes vienen para la ENAH?, estamos a fuera de la ENAH, nos desalojaron porque al parecer el edificio principal tuvo daños, afuera de la escuela nos encontramos: Dany, Beto, Dante, Luis.

Brenda y yo decidimos caminar debido a la falta de transporte público y el tráfico que se estaba generando con mayor grado en la ciudad, del Colegio de México a la Escuela Nacional de Antropología, la cual se encuentra entre periférico sur y zapote, en la Colonia Isidro Fabela de la delegación Tlalpan, para reunirnos con nuestros compañeros del equipo y ver como actuaríamos. Llegamos aproximadamente a las 3:40 pm a la ENAH, afuera de la escuela nos encontramos con nuestros compañeros y compañeras del equipo, en lo que pensábamos que haríamos, nos informábamos de dónde se encontraban los demás de equipo (algunos estaban atorados en el transporte público, como el metro, otros se encontraban en sus lugares de trabajo). Luego de estar aproximadamente media hora afuera de la escuela, Dante, fue a buscar a Ramón un compañero del equipo, que vive a sólo unos metros de donde nos encontrábamos, afortunadamente estaba en su casa, así que nos dirigimos con él para tratar de pensar claramente, una vez en su vivienda, donde también se encontraba la novia de Ramón y dos compañeros más, comenzamos a informarnos, principalmente mediante Facebook sobre lo que estaba ocurriendo, de cuánto había sido el sismo, dónde había sido el epicentro… datos que hasta ese momento desconocíamos; la información también comenzó a circular en el grupo de WhatsApp de tlacuaches, dónde se requería ayuda, el primer mensaje decía:

“Amigos que se encuentren en el sur, se necesita su ayuda, por favor. #Coapa hay niños debajo de los escombros en el Colegio Enrique Rébsamen vamos a ayudar por favor.  Dirección: Rancho Tamborero No. 11 Nueva Oriental Coapa, Tlalpan, 14300 Ciudad de México, el mensaje no decía de dónde venía o quién era el redactor originario, sólo traía la leyenda de Copy, para que llegue a más personas”.

Al leer el mensaje decidimos salir hacía ese rumbo, (los diez que estábamos en la casa) y caminar hacía la avenida del imán, pasando gran sur y salir hacía Acoxpa, mientras recorríamos periférico ya había grupos de personas regalando agua a los que transitábamos por ahí, logramos llegar a la altura del Estadio Azteca, ahí nos informaron que los multifamiliares que estaban por el tren ligero las torres se había derrumbado y que no había ayuda, nuestra decisión fue seguir nuestro camino hacia el Colegio Rébsamen, la gente que estaba a la altura del estadio azteca, traía pancartas de lo que se requería para ayudar en el colegio, filas de gente en el Oxxo, comprando agua, hielo. Mientras caminábamos hacía Acoxpa, observamos que había una camioneta que se paró, entonces nos acercamos para ver si iba hacía el colegio y nos hacía favor de llevarnos, la respuesta fue positiva, así que nos subimos a la caja de atrás, junto con algunos chicos más; una familia y un grupo de tres mujeres.  En el trayecto de Acoxpa ya se encontraba un despliegue de brigadistas gritando lo que hacía falta de llevar: agua, jeringas, lámparas, pilas, insulina; al llegar ayudamos a bajar los polines, las palas y las cuerdas que llevaban los dueños de la camioneta y que serían donados al cuerpo de rescate, en el lugar había presencia de civiles, el ejército y la marina, en lo que quedamos fue que tendríamos un punto de reunión por si alguien se extraviaba y que compañeros tenían celular con suficiente pila para poder contactarlos vía WhatsApp. La zona del colegio estaba cerrada por grupos de personas que decían que ya había mucha gente en el parámetro de dónde fue el derrumbe y que por ahora podíamos seguir trayendo víveres.  Nuestro equipo llevó agua.

8:50pm El siguiente paso fue, por medio de un celular informarnos (los diez que veníamos) a través de Facebook sobre los puntos en los que se requería apoyo, la señal era mala y nos costó trabajo poder encontrar noticias, decidimos ir hacia galerías Coapa, pero un grupo de personas que venía de allá nos informó que tampoco se podía pasar y que ya eran demasiadas manos, que lo mismo sucedía si ibas hacía el Tec. de Monterrey. Pensamos en recolectar dinero en la calle para comprar lámparas ya que la noche caía y sería uno de los recursos que más se necesitarían, pero no había un lugar donde comprarlo, las tiendas se encontraban cerradas. Decidimos entonces, caminar por Miramontes e irnos enterando de lo que se requiriera, en el trayecto, entre brujas y Miramontes había una fuga de gas, nos dimos cuenta debido al fuerte olor, entonces la labor era ir informado a la gente que se dirigía hacia esa zona sobre la situación para que cambiarían de lado de la acera y evitaran fumar, después de caminar y llegar a galerías Coapa caminamos por calzada del hueso, nuestra idea sería ir hacía mi casa en Av. Miguel Ángel de Quevedo, a la altura del estadio azteca, logramos subirnos a una camioneta encargada de llevar víveres que se dirigía a los multifamiliares en  Ciudad Jardín, ahí de nuevo tuvimos la iniciativa de ir y poder ser de ayuda…en el trayecto  fuimos testigo de un accidente de moto, a la altura del tren ligero la virgen, un joven se había caído y tenía una fractura expuesta, pronto llegó la ambulancia a auxiliar, una vez en ciudad jardín se nos pidió apagar nuestros celulares porque había una fuga de gas. Se dejaron los víveres que traían en la camioneta y no se entró a la zona de colapso (No traíamos botas, guantes, ni cascos), decidimos retirarnos e ir a mi casa a pasar la noche e informarnos por medio de los noticiaros lo que sucedía e intentar contactar a la mayor parte de nuestros familiares por medio del celular, cómo a las 11pm se comenzaron a poder realizar llamadas telefónicas a casa y celulares.

Miércoles 20 de septiembre de 2017.

Se reportó a CFE una fuga de agua en la calle céfiro, ubicada entre imán y periférico, ya que la fuga de agua estaba metiéndose a un registro subterráneo de CFE.

Repartimos víveres en un acopio del gimnasio Coyoacán del Carmen y desde casa se compartió la información que circulaba en Facebook, con la política de borrarlo por día y que la emisión de la noticia no fuera de más de una hora.

25 a 29 de septiembre

Por medio de mensajes de mis compañeros Brenda, Dante y Ramón, quienes están en el grupo de rugby en whatsApp, me enteré del centro de acopio y brigadas que se estaban llevando a cabo en las instalaciones de Escuela Nacional de Antropología e Historia, así que acudí y observé que el acopio estaba conformado por alumnos, ex alumnos, profesores y gente de la colonia, éste se instaló en el estacionamiento de la escuela. Se formaron comitivas: de ropa, de herramienta, medicamentos, higiene personal y de alimentos, éstas funcionaban de tal manera que cuando la gente llegaba a dejar sus víveres, los encargados o coordinadores (chicos que habían estado desde se gestionó el centro de acopio, se hacían cargo de llevar la información de lo que se recibía diariamente) de cada rubro hacían paquetes con una previa revisión de las cosas, como:  fechas de caducidad, ropa en buen estado, productos que no estuviesen abiertos o que fuesen nocivos para la salud,  el control de los víveres se manejaba por medio de una bitácora en la que se registraba día a día lo que llegaba y lo que salía a distintos puntos de la ciudad.

El día que llegué me asignaron en la comitiva de ropa, ahí desempacábamos lo que llegaba y lo subdividíamos en: ropa para mujer, pantalones para mujer (esto pensando en que hay comunidades en donde las mujeres no usan pantalones por ende no es necesario mandarlos) ropa para hombre, para niña, niño, bebés, juguetes y zapatos para hombres, mujeres, niña y niños. Cuando recibíamos la ropa que era donada por los vecinos la revisábamos exhaustivamente, cerciorándonos del estado en el que se encontraba; que no estuviera rota o que no trajera chinches o algún animal, de ser así procedíamos a quemarla o tirarla según fuera el caso. Una vez que revisábamos la ropa, la colocábamos en paquetes, los cuales, clasificábamos en la bitácora y lo dejábamos en la sección a la que pertenecían, con el objetivo de dejar todo listo para cargarlo a los vehículos de los brigadistas.

Los voluntarios que participábamos en las comitivas, podíamos tomar recesos para que otros voluntarios nos relevaran y en la tarde había una comitiva que realizaba café, también se tenían horas en los que todos salían o se reunían para comer, en algunas ocasiones había gente que nos llevaba de comer, como la directora de la ENAH, las señoras que venden afuera de la escuela quesadillas, o personas de la cafetería que por ahora no estaba abierta, brindaban sus productos gratuitamente para que no se echaran a perder.

La coordinación del acopio se formaba por un grupo de aproximadamente 6 chicos de arqueología, tres profesores de la escuela y gente de seguridad de la escuela. En la cafetería y la caceta de los policías se encontraban conectadas las laptops fue por medio de dichos dispositivos que se creó la página de Facebook de Fuerza ENAH, donde la gente podía ponerse en contacto con alguno de los encargados de monitorear y coordinar las brigadas y de esa forma generar los contactos para localizar gente interesada en dejar acopio en la ENAH y recibir ayuda en la colonia o estado donde se necesitará.  El transporte que se usaba era de la ENAH y autos o camionetas de compañeros.

Otra de las actividades que se realizaban en el acopio fue la formación de brigadas de identificación y ubicación de personas desaparecidas (la cuál está en proceso).

El martes 26 de septiembre fue un día importante, el coach de rugby nos convocó por medio del grupo de WhatsApp a entrenar en la ENAH, después del trabajo me dirigí a la escuela, algunos compañeros del equipo estaban ahí listos para entrenar, pero la sorpresa fue que ese día el entrenamiento, sería ayudar en el acopio y tener una plática en conjunto sobre nuestra situación personal frente a lo ocurrido, después de comer, enfrente del centro de acopio, nos sentamos en un círculo y comenzamos a  contar nuestras preocupaciones frente a lo que estaba pasando y la inquietud que teníamos por el futuro, nos preguntábamos si en realidad las acciones de solidaridad por parte de la población durarían o sólo  era algo momentáneo y después las cosas volverán a ser como eran antes del terremoto, es decir, si seguiríamos siendo indiferentes, cuál sería nuestra posición frente al futuro, algunos compañeros nos sentimos con incertidumbre y otros propusieron un plan básico de viviendas ligeras (cabe destacar que algunos miembros del equipo no son antropólogos, son ingenieros, carpinteros, ecólogos, etc.) la visión en común era no dejarnos atrapar por la idea de que la ayuda se termina cuando las clases inician. Luego de dicha platica nos reincorporamos a nuestras actividades en el acopio.

Luego de que Telcel cerrara la comunicación que hace unos días había abierto, una de las formas en las que nos podíamos mantener conectados era por medio de Wi-fi y una red abierta, izzy libre y/o datos propios; se requería acceso a internet para saber lo que estaba sucediendo y pedir a la comunidad de la ENAH o seguidores de la página en Facebook cosas que hacían falta en el acopio,  se recurrió a la grabación de videos y fotografías con pancartas, para solicitar medicamentos, herramientas o víveres, mismas que fueron subidas a la página de fuerza ENAH.

Para tener un antecedente o control de lo que se recibía y salía se recurrió al mismo proceso, fotografías y vídeos. Un ejemplo de ello fue la brigada que salió hacia San Gregorio, Xochimilco, con víveres que mandaron las personas de CIESAS, una vez que la ayuda se entregó, se subió el material fotográfico de la brigada, de igual manera se realizó con el acopio enviado a Unión hidalgo, Oaxaca. La importancia de tener registro de todo derivó en un informe que realizaron los coordinadores y se entregaría a la dirección de la escuela, con la relación de todo lo que se realizó durante estos días.

Conforme pasaron los días la donación de víveres disminuyo (Lo qué más llegaba era ropa, pero lo que más se necesitaba nos comentaba una señora que iba a dejar víveres al Estado de México eran cobijas o ropa térmica) y la ayuda al centro de acopio de igual forma bajó, el día 29 de septiembre éramos alrededor de 15 personas, no había clases en la escuela y yo me preguntaba dónde se encontraban los compañeros que no estaban ahí ayudando. La ayuda para las brigadas también disminuyó, el compañero Ramón recibía llamadas que muchas veces eran intentos de estafa, un día me contó que acababa de recibir una llamada en la cual una señora le pedía que le diera todos los víveres que tenían a cambio del doble de víveres, el compañero se negó a realizar aquel movimiento puesto que no sonaba nada normal.

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