DEL HARTAZGO A LA ESEPERANZA: MÉXICO ANTES Y DESPUÉS DE LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES 2018.

Fuente: Sinembargo.mx

Brenda Perea / Escuela Nacional de Antropología e Historia / El sexenio del Mandatario Enrique Peña Nieto (EPN), ha sido trazado por la impunidad, inseguridad, violencia, corrupción, conflictos diplomáticos, inconformidad social y diversos desastres naturales. Aunque, en un inicio, EPN fue considerado como “la cara de un nuevo PRI”: un partido fresco, joven y renovador, no trajo más que desgracias y descontento para los mexicanos.

En 2014, llegó la crisis más fuerte para su administración al presentarse la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, en Iguala Guerrero, en donde el presidente de México se mantuvo en silencio por dos días. Al no expresar su posición con respecto al tema, la prensa responsabilizó de los hechos al Gobierno estatal (Érika Hernández, CDMX, 02, julio, 2018[1]). Estas y muchas circunstancias más generaron el descontento, enfado y hartazgo de la población mexicana. A la par, tomaron impulso las ideas de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien había desarrollado un innovador proyecto de nación desde las elecciones del 2006 y del 2012, pero la guerra fría, lo intereses políticos, la corrupción, la indiferencia de los mexicanos hacia la política, entre otras cuestiones más le arrebataron el triunfo.

Sin embargo, este 1° de julio la historia fue diferente, pasó lo que hasta el momento fue por mucho tiempo impensable, la ciudadanía comenzó a organizarse, a exigir, expresar su inconformidad e informarse. Si bien es sabido que los medios de comunicación muchas veces se han dedicado a disfrazar, ocultar o difuminar la información, gracias al uso de las redes sociales (como: Facebook, twitter, YouTube y WhatsApp), que se convirtieron en medios de investigación, búsqueda, intercambio y difusión útiles, nos mantuvimos enterados. La gente, el pueblo, algunos jóvenes, estudiantes, trabajadores, intelectuales, padres y madres de familia, es decir, una gran parte de la población, decidió apostar por un cambio, una transformación política, económica, social e ideológica.

Nuestro voto fue pensado, repensado, razonado e impulsado por el ímpetu y necesidad urgente de combatir las desigualdades, la repartición injusta de la riqueza; de los recursos; del poder aunada al uso excesivo de la fuerza que se ha ejercido en nuestro país. Por ello y muchas razones más, la votación nacional para la elección presidencial se inclinó hacia AMLO con un 53.3%[2] a favor, porque muchos de nosotros vimos en su proyecto una oposición contundente, una esperanza para México y una posibilidad para refundar el país; abatir las injusticias y trabajar en pro de los olvidados, aquellos que han vivido en el abandono social, político y económico.

La elección que vivimos ayer cambia la historia y todo el escenario político, pues un partido de reciente creación como MORENA no sólo se lleva la Presidencia, sino que arrasa en al menos cinco gubernaturas y tiene a la mano, con sus aliados, una cómoda mayoría en el Congreso y en ese sentido, también resulta histórica -y para ellos histérica- la derrota que sufrieron PRI, PAN y PRD, pues no sólo perdieron la mayoría de las posiciones de gobierno, sino también quedaron reducidos al mínimo en el Poder Legislativo, derivado del rechazo ciudadano (F. Bartolomé, 02 jul. 2018[3]).

Fuente: Facebook Juan Bernaldo de Quirós

Empero, esta elección no solamente representa el fastidio, rechazo o hartazgo de los ciudadanos, representa una apuesta para desarrollar una democracia (que había estado oxidada), romper con el viejo régimen, abatir inseguridad, la impunidad y los males que han aquejado a México desde hace años.

Hoy, después del triunfo, quedan muchas preguntar por resolver: ¿Cómo se gestará la oposición política? ¿quiénes la liderarán? ¿se desarrollará una nueva izquierda? ¿qué tipo de pensamientos, críticas y cuestionamientos se formarán con respecto a las labores del mandatario empoderado? ¿las palabras, propuestas y el proyecto del nuevo presidente de la Republica serán congruentes con sus acciones? ¿en verdad representará una transformación?  ¿Cuál será su accionar sobre los asuntos centrales que aquejan al país (la reforma educativa, el nuevo aeropuerto, el Sistema Nacional Anticorrupción, el TLCAN, la inseguridad, la reforma energética y los contratos ya existentes en materia petrolera, entre otro más)? Ahora, nos mantenemos a la expectativa y por qué no decirlo, un poco desconcertados, deseamos y merecemos que se respete la vida, la diversidad, las opiniones políticas, religiosas, sociales, etcétera y que se garantice la equidad y estabilidad social.

Al respecto Denise Dresser expresa lo siguiente:

“No temo que México se vuelva Venezuela. Temo que México siga siendo el mismo México. Un país clientelar alimentado por un Estado dadivoso que crea recipientes en vez de participantes. Un país que mantiene el capitalismo de cuates… Un sistema de partido hegemónico renovado con pocos contrapesos” (02, jul. 2018[4]).

No podemos esperar a que el tiempo dirija el rumbo del país, hoy más que nunca, debemos exigir, expresar, apoyar, respetar, unirnos y organizamos, puesto que aun no ganamos, solo hemos dado el primer paso.

[1] Disponible en: https://www.reforma.com/aplicaciones/articulo/default.aspx?Id=1433538&v=2&Fuente=MD [última consulta: 2 de junio de 2018].

[2] Disponible en: https://www.google.com.mx/search?q=elecciones+2018+conteo&oq=elecciones+2018+conteo&aqs=chrome..69i57j0l2.5688j0j8&sourceid=chrome&ie=UTF-8 [última consulta: 2 de julio de 2018).

[3] Disponible en: https://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=137624 [última consulta: 2 de julio de 2018).

[4] Disponible en: https://www.reforma.com/aplicaciones/editoriales/editorial.aspx?id=137628&po=3 [última consulta: 2 de julio de 2018).