#Sismo19s ¿el nuevo despertar de la sociedad civil?

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Hace 32 años, un 19 de septiembre, literalmente millones de mexicanos salimos a las calles, principalmente en la Ciudad de México, muchos para protegerse de las miles de edificaciones dañadas o colapsadas, los más, para ofrecer heroicamente, ayuda a quien lo necesitara, ante la falta de respuesta de un gobierno inoperante; dejamos de ser “el pueblo”, según decía Carlos Monsivaís, para convertirnos en la sociedad civil.

Sin embargo, el mismo intelectual admite en su artículo 1968: la herencia en busca de herederos (1) que son muchos los movimientos , principalmente formados por jóvenes que, casi desde que se instauraron los gobiernos posrevolucionarios, combatieron el autoritarismo y padecieron su represión: grupos sindicales de los cincuenta, estudiantes y magisterio en los sesenta y setenta; estos jóvenes eran tildados por el régimen y los medios de comunicación, bajo un férrea control del gobierno en turno, como “Subversivos”, “provocadores” o “insubordinados”, la clase media, según el escritor, debía, desde pronto, conocer la moraleja: “Ni te muevas porque te truenan”.

Es el terremoto de 8.1 grados lo que despertó a las clases medias, ya castigadas por recientes y cruentas crisis económicas; jóvenes “no radicalizados” fundaron una pléyade de organizaciones no gubernamentales, hoy conocidas como de la sociedad civil que abarcaban los más variados temas de trabajo: la lucha por los derechos humanos, grupos de análisis crítico en política, anti corrupción, organizaciones vecinales, grupos feministas, de migrantes, incluso de pacientes de SIDA y sus familiares dieron la cara a los gobiernos y, en muchos casos, subsanaron sus carencias en campo.

México, un país históricamente solidario

Las imágenes de miles de voluntarios colapsando las arterias viales de la ciudad, intentando ofrecer ayuda, así como las emotivas fotografías de cientos de rescatistas removiendo, piedra por piedra, edificios colapsados, para rescatar víctimas con vida o, por lo menos, la dignidad de un cuerpo no violentado por máquinas de trascabo, dieron la vuelta al mundo, pero no son novedad para nosotros: México es una tierra solidaria. Según los investigadores Jacqueline Butcher y Gustavo Verduzco, en su libro Acción voluntaria y voluntariado en México (2016), en la Encuesta Nacional de Solidaridad y Acción Voluntaria (ENSAV), el  83%  de  los  mexicanos  mayores  de  15  años  contestó  haber realizado una o más acciones voluntarias en los últimos doce meses.(2)

Fuente: ensav 2016 Centro de Investigación y Estudios sobre Sociedad Civil (ciesc), itesm, Ciudad de México.

Este apogeo de la participación civil se vio coronado con la creación, en los años noventa, de instituciones claves para la transición democrática, como el Instituto Federal Electoral, además de la alternancia en el poder en 1997 y el año 2000, esto fundó la alta expectativa en una real transición de un régimen autoritario a uno democrático. Sin embargo, un fenómeno conocido como “La Decepción de la democracia” (3), consistente en la desilusión de los ciudadanos en los pobres resultados obtenidos por los procesos democráticos y sus instituciones (destacando los partidos políticos), que flota como fantasma a toda Iberoamérica, inundó de desánimo a la sociedad. En nuestro país puede explicar la baja participación de la sociedad en los temas de política y gobierno, como la participación de sólo el 3% de la población registrada para votar en la selección presupuesto participativo de 2018 en la Ciudad de México (4).

Las crisis de credibilidad gubernamental, un impulso para la participación ciudadana

Durante un presentación del entonces candidato a la presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, en un foro de la Universidad Iberoamericana, un grupo de estudiantes confrontaron al político, principalmente por su actuar durante los disturbios de Atenco, viéndose acorralado, el mexiquense decidió salir del auditorio y cancelar su agenda en la universidad; en las horas posteriores su equipo de campaña y medios de comunicación afines declararon que se trató de un “Boicot” inducido por “provocadores” y “gente envenenada”, acuñándose el término de “frezapatistas” para indicar que se trataba de jóvenes de clases privilegiadas con ideas subversivas. (5)

Esto dio origen al movimiento #YoSoy132 que sacó a la callea miles de jóvenes exigiendo su derecho a ser escuchados, lo que alteró la dinámica de las elecciones del 2012.

El Colectivo Observa Los Medios A.C., hizo en su momento un análisis del movimiento y su repercusión en medios de comunicación y actores políticos; en su artículo, ellos vaticinan que el movimiento perdería, de forma natural, su impulso, pero dejará su huella en el devenir histórico:

¿Qué continuará? Nadie lo sabe, ellos mismos dicen: no se puede controlar al viento, lo cierto es que un movimiento como el #YoSoy132 sólo puede tener un destino, y ese es utopía.  Estos chicos universitarios crecerán, serán los futuros empresarios, políticos, comunicadores y maestros de nuevas generaciones, algunos de ellos se traicionarán y terminaran sirviendo al poder que ahora combaten. Nada de eso importa ahora, la semilla que sembraron hoy la llevaran consigo el resto de sus vidas y, de forma más inmediata, les demostraran a aquellos que lleguen al poder el primero de diciembre (de 2012, n de la r.) que la primavera los estará esperando. (6)

En este contexto llegó septiembre de 2017, con una serie de movimientos telúricos que dejaron a cientos de miles de mexicanos sin techo, aunado a fuertes lluvias, por tratarse de la época de huracanes, que volvieron a sacar a jóvenes a las calles y, nuevamente volvió a crecer la expectativa de una activación masiva de la participación ciudadana como en el 85; los primeros impulsos son alentadores, una sociedad mucho más organizada, con herramientas como el acceso (por lo menos en zonas urbanas) casi universal a internet, permitió la creación inmediata de  sistemas de organización civil entre pares, superando a las acciones de los gobernantes. (7)

Una muy difundida, y en muchos casos justificada desconfianza en las autoridades, provocó una pésima gobernanza, lo que ha provocado que jóvenes organizados en colectivos, intenten vigilar la ejecución de planes y presupuestos para la reconstrucción como es el caso del movimiento #Epicentro (8).

La gran capacidad de acción y organización de estos colectivos, así como la irrupción de medios críticos, sobre todo en internet, han reportado éxitos cuantificables de sus acciones, lo que promovería aún mayor participación de los jóvenes, sobre todo en la cercanía de los procesos electorales del 2018; sin embargo, hay que destacar que, pasada la emergencia, como en otras ocasiones, bajará el interés en temas públicos, sin embargo, no hay que desestimar lo ganado en el avance en la participación ciudadana en el proceso de democratización de nuestro país.

 

  1. http://www.revistadelauniversidad.unam.mx/5608/monsivais/56monsivais02.html
  2. https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/179895/Accion_Voluntaria__y_Voluntariado_en_M_xico.compressed.pdf Pag 103.
  3. https://revistas-colaboracion.juridicas.unam.mx/index.php/derecho-estasiologico/article/view/4192/3637
  4. http://www.piensoluegovoto.mx/baja-participacion-desconocimiento-y-recelo-en-la-votacion-para-el-presupuesto-participativo-2018/
  5. http://www.observalosmedios.org/nuevo/politica/pena-nieto-ibero-y-las-construcciones-mediaticas/
  6. http://www.observalosmedios.org/nuevo/politica/yosoy132-destino-utopia/
  7. http://www.piensoluegovoto.mx/pasada-la-primera-fase-de-la-emergencia-es-momento-de-preguntarnos-estamos-preparados-en-temas-de-seguridad/
  8. http://www.animalpolitico.com/2017/10/organizaciones-dinero-reconstruccion-sismo/

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